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Estudiar con vídeos o con apuntes: qué rinde más

Comparamos aprender con vídeos de YouTube frente a tus propios apuntes, con el foco en recordar de verdad en el examen y no en la sensación de aprender.

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Para preparar un examen, tus apuntes rinden más que los vídeos cuando el objetivo es recordar el contenido en el aula, no entenderlo por un rato. El vídeo es excelente para una primera explicación de algo que se te resiste, porque una voz y una pizarra animada aclaran ideas difíciles mejor que un párrafo. Pero ver un vídeo es una actividad pasiva: entra información sin que tú produzcas nada, y eso genera una sensación de haber aprendido que casi nunca se corresponde con lo que podrás recuperar el día del examen. Los apuntes, en cambio, te obligan a seleccionar, reformular y escribir, que es un trabajo mucho más parecido a lo que la prueba te va a pedir. La respuesta corta: vídeo para entender por primera vez, apuntes y práctica para fijar y aprobar.

Conviene dejar clara una idea desde el principio, porque los artículos que venden “estudia solo con vídeos” suelen esconderla: sentir que entiendes no es lo mismo que poder recordarlo. Esa diferencia decide muchos exámenes.

La ilusión de aprender: por qué el vídeo engaña

Cuando ves un vídeo bien montado, todo encaja. El profesor va paso a paso, cada idea parece obvia y sales pensando “esto ya lo tengo”. A esa sensación la psicología del aprendizaje la llama ilusión de fluidez (fluency illusion): confundimos la facilidad con la que procesamos algo mientras lo vemos con la facilidad con la que podremos recuperarlo después. Y son cosas distintas. Reconocer una idea cuando te la presentan es fácil; producirla tú de memoria, con la hoja en blanco, es mucho más difícil.

El vídeo maximiza esa ilusión. Es fluido, visual, con buen ritmo, y no te pide nada a cambio: no paras, no escribes, no te preguntas si de verdad lo sabrías explicar. Por eso puedes encadenar dos horas de vídeos sintiéndote muy productivo y descubrir al día siguiente que apenas recuerdas los titulares. No es que seas tú: es que ver no es recordar, y el formato está diseñado para que te sientas bien mientras lo consumes.

Los apuntes tienen el efecto contrario. Escribir es lento e incómodo, te obliga a decidir qué es importante y a decirlo con tus palabras. Esa incomodidad es justamente la señal de que estás haciendo el trabajo que el examen mide.

Qué hace bien cada formato

No se trata de elegir un bando. Cada herramienta tiene un momento.

El vídeo es bueno para:

  • La primera toma de contacto con un tema que no entiendes leyéndolo. Una demostración de Física o un procedimiento de Matemáticas se ven mejor explicados que descritos.
  • Ver cómo se resuelve algo en tiempo real, con el razonamiento en voz alta.
  • Repasar de forma ligera un concepto muy visual (un ciclo, un mapa, una reacción).

Los apuntes son buenos para:

  • Fijar lo que ya has entendido, porque escribirlo te obliga a reconstruirlo.
  • Tener una versión tuya, breve y ordenada, a la que volver muchas veces sin tener que revisar un vídeo entero.
  • Estudiar recordando: tapar, preguntarte y comprobar. Eso con un vídeo no se puede hacer bien.

La trampa no es usar vídeos. La trampa es quedarte solo en el vídeo y confundir “lo he visto tres veces” con “me lo sé”.

El puente entre los dos: convertir el vídeo en algo activo

Si un vídeo te ayuda a entender, aprovéchalo, pero no lo dejes ahí. La forma de que el vídeo no se quede en ilusión es convertirlo en trabajo activo en cuanto termina, o incluso durante. Algunas pautas concretas:

  • Míralo una vez sin tomar apuntes, para entender la idea general.
  • En una segunda pasada, para el vídeo cada pocos minutos y escribe con tus palabras lo que acaba de explicar, sin volver a mirar. Si no te sale, es que aún no lo tienes: rebobina.
  • Al acabar, cierra el vídeo y reconstruye el tema entero en un esquema en blanco. Lo que no puedas recuperar es exactamente lo que tienes que repasar.
  • Después, hazte preguntas o resuelve ejercicios sin la solución delante.

Ese paso de cerrar la fuente y recuperar de memoria es lo que convierte una hora de vídeo en aprendizaje real. Lo desarrollamos en la guía de active recall, que es el motor de todo esto, y en la de autoexamen para estudiar, donde verás cómo montar preguntas a partir de cualquier material.

Y con tus apuntes, cuidado con la misma trampa

Los apuntes rinden más, pero no son mágicos. Releerlos y subrayarlos genera su propia ilusión de fluidez: cuanto más familiar te resulta un párrafo, más crees que lo sabes, cuando en realidad solo lo reconoces. Un apunte que solo relees es casi tan pasivo como un vídeo que solo ves.

La diferencia la marca cómo los usas. Unos apuntes buenos están pensados para taparlos y recuperarlos, no para admirarlos. Por eso importa tomarlos con estructura y con preguntas al margen, algo que tratamos en subrayar bien los apuntes. Si tus apuntes te permiten preguntarte y comprobar, ganan de calle a cualquier lista de reproducción. Si solo los relees, has cambiado una ilusión por otra.

Entonces, ¿qué rinde más para la PAU?

Para un curso que termina en la PAU, el reparto sensato es este: usa el vídeo como puerta de entrada a lo que se te atraganta, y apóyate en tus apuntes y en la práctica de recuperación para todo lo demás. El examen no te va a pedir reconocer una explicación que te suena, te va a pedir producir respuestas de memoria contra reloj. Todo el tiempo que dediques a producir (escribir, resolver, explicar sin mirar) es tiempo que entrena la prueba de verdad. Todo el tiempo que dediques solo a recibir (ver, releer) corre el riesgo de sentirse mucho más útil de lo que es.

El rival es la prueba, nunca tú. Y la prueba se gana recordando, no reconociendo.

Preguntas frecuentes

¿Es malo estudiar con vídeos de YouTube?

No, siempre que sean tu punto de partida y no tu método completo. Un buen vídeo aclara conceptos difíciles mejor que un texto. El problema aparece cuando te quedas solo en ver, sin escribir ni autoexaminarte, porque entonces confundes entender por un rato con recordar en el examen.

¿Por qué me siento tan seguro tras ver un vídeo y luego no recuerdo nada?

Es la ilusión de fluidez: el vídeo es fácil de seguir y esa facilidad la interpretas como dominio. Pero reconocer una idea cuando te la muestran es mucho más sencillo que recuperarla de memoria. La sensación de saber y el saber real no siempre coinciden.

¿Merece la pena copiar apuntes de un vídeo?

Sí, si los copias reformulando con tus palabras y luego los usas para autoexaminarte. Copiar palabra por palabra mientras ves es casi pasivo. Pausar, cerrar el vídeo y reconstruir con tus términos es donde está el aprendizaje.

¿Y si no tengo tiempo y solo puedo hacer una cosa?

Con poco tiempo, prioriza recuperar de memoria sobre volver a ver. Un repaso activo de tus apuntes o unos ejercicios en frío rinden más por minuto que revisar el vídeo otra vez, precisamente porque entrenan lo que el examen mide.

¿Esto cambia según la asignatura?

El principio es el mismo, pero el peso varía. En asignaturas muy visuales o de procedimiento (Física, Matemáticas, Dibujo) el vídeo aporta más en la fase de entender. En asignaturas de desarrollo escrito, tus apuntes y la práctica de escribir respuestas mandan antes. En todas, recordar gana a reconocer.

Estamos construyendo la formación de redbachiller para preparar la PAU 2027, con la práctica de recuperación y los exámenes reales como columna del método, no con vídeos que se ven bien y se olvidan rápido. Si quieres que te avisemos cuando tengamos material para tu PAU, déjanos tu email. Sin prisas y sin spam: solo un aviso cuando esté listo.

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